Sede del Mundial 2026
📍 Arlington (Texas) · Estados Unidos
En Texas hay una frase que circula entre los aficionados al fútbol americano para describir la filosofía del estado: «En Texas todo es más grande». El AT&T Stadium de Arlington, conocido popularmente como «el mundo de Jerry» en honor a su omnipresente propietario Jerry Jones, es la materialización literal de esa frase. Con capacidad para 80.000 espectadores en configuración estándar, ampliable hasta 100.000 para grandes eventos, es el estadio techado más grande del mundo y el mayor de todos los que acogerán el Mundial de 2026. También tiene la pantalla de vídeo más grande jamás instalada en un recinto deportivo, el mayor recinto climatizado del planeta y uno de los techos retráctiles más espectaculares de la arquitectura deportiva moderna. En el verano de 2026 se presentará como Dallas Stadium, y albergará nueve partidos del torneo, incluyendo una semifinal, más que cualquier otro estadio del campeonato.
Para entender el AT&T Stadium hay que entender primero a Jerry Jones. Empresario petrolero y propietario de los Dallas Cowboys desde 1989, Jones es posiblemente el directivo deportivo más influyente de la NFL y uno de los hombres de negocios más ambiciosos del deporte americano. Desde que compró el equipo, su objetivo fue siempre convertir a los Cowboys en la franquicia más valiosa y visible del mundo, y para eso necesitaba un estadio que estuviera a la altura de esa visión. El viejo Texas Stadium, la casa de los Cowboys desde 1971, era un recinto legendario pero anticuado. En 1994 Jones anunció planes para renovarlo, pero las conversaciones fueron derivando hacia algo más ambicioso: un estadio completamente nuevo que no se pareciera a nada que existiera en el deporte.
Las negociaciones para elegir la ubicación se prolongaron durante años. Se estudiaron distintas localizaciones en el área de Dallas y Fort Worth, incluyendo Fair Park en el propio Dallas, pero finalmente Arlington, una ciudad de algo más de 400.000 habitantes situada entre Dallas y Fort Worth, ofreció las condiciones más favorables. En 2004, los votantes de Arlington aprobaron en referéndum la creación de nuevos impuestos para contribuir a financiar el estadio: el gobierno local aportó 325 millones de dólares y la NFL sumó aproximadamente 150 millones adicionales bajo su política de apoyo a nuevas instalaciones. Jerry Jones y los Cowboys pusieron el resto de una inversión total que rondó los 1.300 millones de dólares. Pero el precio humano de la elección del emplazamiento fue considerable: casi 1.200 residentes del barrio elegido para la construcción fueron desplazados de sus hogares para dejar espacio al estadio. Es una cifra que forma parte de la historia del recinto junto a sus récords tecnológicos.
Las obras comenzaron en 2006 y el diseño fue encargado al estudio de arquitectura HKS, el mismo que proyectó el SoFi Stadium de Los Ángeles y el NRG Stadium de Houston. La ingeniería estructural del techo retráctil estuvo a cargo de Walter P Moore. El resultado fue un edificio que desde el primer boceto rompió todos los estándares de lo que un estadio podía ser. Dos arcos de acero de 91 metros de altura, anclados al suelo en los extremos norte y sur del recinto, recorren toda la longitud de la estructura y sostienen el techo retráctil desde el exterior. Esos arcos son visibles desde kilómetros de distancia y se han convertido en el elemento más reconocible de la silueta del estadio. El techo en sí puede abrirse o cerrarse en aproximadamente nueve minutos accionado por 128 motores, y cuando está abierto deja al descubierto una gran apertura central que recuerda vagamente al óculo del Panteón romano, aunque a una escala radicalmente diferente. En los extremos este y oeste del estadio, donde se sitúan las zonas de anotación, unas inmensas puertas corredizas de cristal de 244 metros de longitud regulan la ventilación y la entrada de luz natural. El conjunto hace que el estadio, desde dentro, tenga esa sensación de grandiosidad calculada que en Texas se considera no un exceso sino el estándar mínimo aceptable.
El terreno de juego está excavado 15 metros por debajo del nivel del suelo circundante, lo que requirió un sistema de drenaje especial para protegerlo de las aguas subterráneas y permite que las gradas se eleven de manera pronunciada alrededor del campo, acercando a los espectadores de las plantas superiores a la acción sin necesidad de alejarlos horizontalmente. Todo el interior del estadio está climatizado con aire acondicionado, convirtiéndolo en el mayor recinto cerrado climatizado del mundo. En Texas, donde los veranos superan regularmente los 40 grados, esa capacidad no es un lujo sino una necesidad operativa.
El elemento que más debate ha generado en la historia del estadio es la pantalla central. Suspendida sobre el campo a una altura calculada para maximizar la visibilidad desde todos los ángulos, la pantalla doble de alta definición tiene una superficie total de más de 1.075 metros cuadrados y pesa 544 toneladas. Es la más grande instalada en un recinto deportivo en el mundo, con 49 metros de largo y 22 de alto, y contiene 30 millones de focos LED que la convierten en una experiencia visual sin precedentes desde cualquier asiento del estadio. Sin embargo, su posición generó una polémica inesperada en los primeros años: la pantalla cuelga tan cerca del campo que varios pateadores advirtieron que sus patadas largas podían golpearla, y de hecho eso ocurrió en más de una ocasión durante partidos y entrenamientos. La NFL tuvo que adoptar reglas específicas para determinar qué ocurre cuando un balón impacta la pantalla dentro del estadio de los Cowboys.
El estadio abrió sus puertas el 27 de mayo de 2009 bajo el nombre de Cowboys Stadium. El primer evento oficial no fue deportivo sino musical: el cantante country George Strait protagonizó el concierto inaugural el 6 de junio de 2009. El primer partido de los Cowboys llegó en agosto de ese año en la pretemporada. El nombre cambió en julio de 2013 a AT&T Stadium, tras un acuerdo de derechos de nombre con la compañía de telecomunicaciones valorado en aproximadamente 19 millones de dólares anuales. Entre los aficionados, el apodo «Jerry\'s World» ha sobrevivido a todos los cambios de nombre corporativos y es el que mejor define la esencia del recinto: un estadio que es tan obra de su propietario como de sus arquitectos.
Lo que hace especialmente singular al AT&T Stadium entre todos los recintos deportivos del mundo es que no es solo un estadio: es también un museo de arte contemporáneo. Jerry Jones encargó a asesores artísticos una colección permanente de obras de arte que se distribuye por todos los espacios del recinto, desde los pasillos hasta los vestíbulos y las zonas VIP. La pieza más notable de esa colección es Sky Mirror, una escultura del artista Anish Kapoor instalada permanentemente en el exterior del estadio desde 2013, que previamente había sido expuesta de forma temporal en varios museos y plazas públicas del mundo. Es una de las pocas obras de Kapoor en instalación permanente en un estadio deportivo en el mundo.
Para el Mundial de 2026, el estadio ya tenía experiencia futbolística acumulada. Ha albergado partidos de la Copa de Oro de la Concacaf en 2009, 2011 y 2013, el Super Bowl XLV, WrestleMania y numerosos conciertos de artistas de la talla de Paul McCartney, Taylor Swift o Guns N\' Roses. Jerry Jones anunció una inversión adicional de unos 350 millones de dólares en mejoras previas al torneo, incluyendo la actualización a tecnología 4K de su pantalla central. El AT&T Stadium será el estadio que más partidos acoja del Mundial 2026, con nueve encuentros distribuidos entre fase de grupos, rondas eliminatorias y una semifinal. Conviene recordar, no obstante, una curiosidad legal que pocos conocen: el estadio más grande del torneo no pertenece técnicamente a Jerry Jones ni a los Dallas Cowboys. Es propiedad de la ciudad de Arlington, Texas, que lo cedió en arrendamiento a la franquicia. El mundo de Jerry es, en el fondo, el mundo de todos.