Sede del Mundial 2026
📍 Atlanta (Georgia) · Estados Unidos
Cuando los arquitectos del estudio HOK presentaron sus propuestas para el nuevo estadio de Atlanta en 2013, pusieron sobre la mesa dos opciones. La primera era tan radical que rozaba lo imposible: un estadio completamente abierto por los lados y por arriba, sin muros ni techo, el primero de su tipo en la historia del deporte. Los ingenieros concluyeron que construirlo y operarlo era inviable, y la idea fue descartada. La segunda opción era más convencional, aunque solo en comparación con aquella primera: un estadio cerrado con techo retráctil inspirado en el óculo del Panteón de Roma, la célebre apertura circular de la cúpula del templo romano que lleva dos mil años dejando entrar la luz del cielo sobre el interior. Con ese diseño como referencia, nació el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, el primer estadio deportivo profesional de América del Norte en obtener la certificación LEED Platinum de sostenibilidad, y uno de los recintos más singulares del mundo. El 15 de julio de 2026 acogerá una de las semifinales del Mundial.
La historia del estadio comienza con la necesidad de reemplazar el Georgia Dome, el viejo recinto de los Atlanta Falcons de la NFL que llevaba en pie desde 1992. Aunque el Georgia Dome había sido en su momento el mayor estadio con techo de América del Norte y había albergado dos Super Bowls y los Juegos Olímpicos de 1996, a mediados de la década de 2010 empezaba a quedarse atrás frente a los nuevos estándares de la liga. El motor del proyecto fue Arthur Blank, empresario multimillonario, cofundador de la cadena de tiendas Home Depot y propietario tanto de los Atlanta Falcons como del Atlanta United FC, el club de la MLS que por aquel entonces se estaba preparando para arrancar su primera temporada. Blank quería un estadio que no fuera solo un reemplazo funcional del Georgia Dome, sino un catalizador para la regeneración del centro de Atlanta y una declaración de ambición para las dos franquicias que dirigía. Las obras comenzaron el 19 de mayo de 2014 en un solar adyacente al viejo recinto, que siguió en uso durante la construcción. La inversión total fue de alrededor de 1.500 millones de dólares.
El elemento que hace único al Mercedes-Benz Stadium entre todos los estadios del mundo es su techo. Los arquitectos de HOK tomaron como punto de partida conceptual el óculo del Panteón romano, esa abertura circular de nueve metros de diámetro en la cúpula del templo construido hace casi dos mil años que deja entrar la luz y la lluvia directamente sobre el interior. La idea era trasladar ese concepto a un estadio del siglo XXI, pero con la posibilidad de abrirse y cerrarse según las condiciones meteorológicas. El resultado es una cubierta compuesta por ocho paneles triangulares translúcidos fabricados en ETFE, el mismo material de alta tecnología que usan otros estadios y fachadas singulares de todo el mundo. Esos ocho paneles, llamados «pétalos», se deslizan sobre raíles en línea recta de manera simultánea, y el efecto visual que producen desde el exterior al abrirse o cerrarse es el de un molinillo o el obturador de una cámara fotográfica que rota sobre sí mismo. En menos de diez minutos el estadio puede pasar de completamente cerrado a completamente abierto, o a cualquier posición intermedia. Es el único techo retráctil de estas características en el mundo, y el logotipo de Mercedes-Benz que figura en el centro de la estructura se convirtió, como se verá más adelante, en un protagonista inesperado de las negociaciones con la FIFA para el Mundial de 2026.
Justo debajo de ese techo, suspendida en el aire sobre el campo, se encuentra la otra gran maravilla tecnológica del estadio: el llamado Halo Board, la pantalla de vídeo más grande instalada en un recinto deportivo profesional de todo el mundo. Se trata de una pantalla LED de 360 grados con una superficie de casi 5.800 metros cuadrados, equivalente a unos seis pisos de altura y más de 330 metros de longitud lineal. Con 37 millones de LEDs, garantiza que cualquier espectador en cualquier punto del estadio tenga una visión perfecta de lo que ocurre en el campo, en las repeticiones o en cualquier contenido que se emita. Es, en definitiva, un anillo de imagen que envuelve por completo el interior del recinto.
En materia de sostenibilidad, el Mercedes-Benz Stadium fue también pionero. Obtuvo la certificación LEED Platinum desde su inauguración, el estándar más alto de la escala de edificación sostenible, convirtiéndose en el primer estadio deportivo profesional de América del Norte en lograrlo. El recinto incorpora paneles solares, sistemas avanzados de gestión energética, recogida de agua de lluvia para riego y servicios, y una política de gestión de residuos que aspira a ser un referente en el sector. Su diseño octagonal, con el campo hundido respecto al nivel de la calle, permite que la mayoría de los asientos se distribuyan en el nivel inferior, acercando a los espectadores al terreno de juego y creando una atmósfera de mayor intensidad que en los estadios de distribución más convencional.
El estadio abrió sus puertas oficialmente el 26 de agosto de 2017, y el Georgia Dome fue demolido apenas unos meses después, en noviembre de ese mismo año. El evento de la inauguración estuvo cargado de simbolismo: el Atlanta United, el nuevo equipo de la MLS que compartía recinto con los Falcons, disputó allí su primera temporada completa y en diciembre de 2018 ganó el campeonato de la liga ante 73.019 espectadores, estableciendo el récord histórico de asistencia a un partido oficial de la MLS que sigue vigente. Ese mismo año, en agosto, el partido del All-Star Game de la MLS entre el Juventus y las Estrellas de la liga reunió a 72.317 personas, otra cifra récord para un evento de ese tipo.
En febrero de 2019, apenas año y medio después de su inauguración, el estadio acogió el Super Bowl LIII, en el que los New England Patriots vencieron a los Los Ángeles Rams por 13 a 3. En 2024 fue sede de varios partidos de la Copa América, y en 2025 albergó seis encuentros del Mundial de Clubes, incluido un cuartodefinal entre el Paris Saint-Germain y el Bayern de Múnich. Cada gran evento ha confirmado la vocación del recinto como uno de los grandes escenarios del deporte mundial.
Para el Mundial de 2026, el estadio se presentará como Estadio Atlanta, la denominación genérica impuesta por la FIFA para eliminar los nombres de patrocinadores privados durante el torneo. Pero aquí surge una de las anécdotas más curiosas de toda la preparación del campeonato: el logotipo de Mercedes-Benz está grabado en los propios paneles de ETFE del techo retráctil, y los ingenieros determinaron que cubrirlo con vinilos u otro tipo de material era técnicamente inviable sin dañar la estructura. La FIFA, que exige en un contrato de más de cien páginas que los estadios sean espacios completamente libres de marcas ajenas a sus patrocinadores, tuvo que hacer una excepción única y permitir que el logo de la marca alemana permaneciera visible durante todo el torneo. Atlanta acogerá ocho partidos del Mundial, entre ellos una semifinal el 15 de julio de 2026, uno de los dos últimos pasos antes de la gran final de Nueva York.