Sede del Mundial 2026
📍 Inglewood (California) · Estados Unidos
Hay proyectos que nacen de una necesidad deportiva y hay proyectos que nacen de una declaración de intenciones. El SoFi Stadium de Inglewood, en el área metropolitana de Los Ángeles, es claramente de los segundos. Con una inversión que superó los 5.000 millones de dólares, es el estadio más caro jamás construido en la historia del deporte mundial, un recinto que desde el primer boceto fue concebido no solo como un campo donde jugar al fútbol americano, sino como un destino en sí mismo, un complejo de entretenimiento que redefiniera lo que un estadio puede ser en el siglo XXI. Que ahora se prepare para acoger ocho partidos del Mundial de 2026 no es más que la confirmación de que la ambición que lo hizo nacer estaba bien calibrada.
Para entender por qué se construyó el SoFi Stadium hay que remontarse a 1994. En aquel año, las dos franquicias de la NFL que tenían su sede en Los Ángeles, los Carneros y los Raiders, abandonaron la ciudad en busca de estadios mejores en otras ciudades. La segunda metrópolis más grande y rica de Estados Unidos, con millones de aficionados al fútbol americano, se quedó sin equipo de la liga más importante del país. Durante casi veinte años, diversos intentos de traer de vuelta una franquicia fracasaron por un motivo recurrente: no había un estadio moderno que cumpliera los estándares de la NFL. Sin estadio no había equipo, y sin equipo no había razón para construir el estadio. Un círculo vicioso que solo podía romperse si alguien con suficiente capital y visión decidía dar el primer paso.
Ese alguien fue Stan Kroenke, empresario multimillonario y propietario de los entonces Carneros de San Luis. En enero de 2015, Kroenke anunció que había llegado a un acuerdo con la ciudad de Inglewood y con los propietarios de los terrenos del antiguo Hipódromo de Hollywood Park para construir un nuevo estadio en una zona de 360 hectáreas. Era una apuesta colosal: financiada íntegramente con capital privado, sin un solo dólar de dinero público, algo inusual en la historia de los grandes recintos deportivos estadounidenses. La NFL aprobó el traslado de los Carneros a Los Ángeles en enero de 2016, arrancó la maquinaria burocrática, y el 17 de noviembre de ese año comenzaron formalmente las obras.
El proyecto fue encargado al estudio de arquitectura HKS Inc., liderado para este encargo por el arquitecto Alfred Ortiz, de origen mexicano, cuyo diseño rompió radicalmente con la tradición de los estadios americanos. En lugar de una caja cerrada con techo opaco y climatización artificial, el SoFi Stadium presenta una cubierta translúcida fabricada con ETFE, el mismo material de alta tecnología que se usa en invernaderos de última generación y en fachadas de edificios singulares de todo el mundo. Esa cubierta cubre una superficie de aproximadamente 93.000 metros cuadrados, protege a los espectadores de la lluvia y del sol directo, pero deja pasar alrededor del 65 por ciento de la luz natural y permite que la brisa del océano Pacífico circule libremente por el interior. El estadio no tiene aire acondicionado porque, dado el clima de Los Ángeles, casi nunca lo necesita. Es una solución elegante que integra el entorno natural de la ciudad en la experiencia del espectador.
El elemento más espectacular de su interior es la pantalla ovalada suspendida sobre el campo a 37 metros de altura. Con una superficie de aproximadamente 6.500 metros cuadrados y visible desde ambas caras, es una de las pantallas deportivas más grandes y avanzadas tecnológicamente del mundo. Desde cualquier punto del estadio, los espectadores tienen acceso permanente a imágenes, repeticiones y estadísticas en resolución 4K. Alrededor del estadio se extiende el complejo Hollywood Park, un distrito de entretenimiento de 120 hectáreas que incluye un hotel, un centro comercial, plazas peatonales, un teatro de conciertos con capacidad para 6.000 personas llamado YouTube Theatre y un lago artificial de casi dos hectáreas y media que sirve de espejo al edificio y de zona de paseo para los visitantes.
Las obras estaban previstas para terminar en 2019, pero las lluvias torrenciales que azotaron California durante el invierno de 2017 retrasaron la construcción más de un año. Y cuando el estadio estuvo por fin listo, en el verano de 2020, llegó la pandemia de Covid-19 a frustrar los planes de inauguración. El primer espectáculo previsto para el recién estrenado recinto era un concierto de Taylor Swift el 25 de julio de 2020, que tuvo que cancelarse. La ceremonia de apertura oficial se celebró el 8 de septiembre con el estadio completamente vacío, y cinco días después los Rams disputaron su primer partido oficial en casa venciendo a los Dallas Cowboys por 20 a 17, también sin público en las gradas. La primera vez que los espectadores pudieron entrar al estadio fue en mayo de 2021, para un partido de rugby con apenas 4.880 personas. El mundo habitual del SoFi, con 70.000 aficionados, tardó un poco más en llegar.
Cuando la normalidad regresó, el estadio confirmó rápidamente su vocación de gran escenario. El 13 de febrero de 2022 acogió el Super Bowl LVI, la final de la NFL, con el ingrediente extraordinario de que el equipo local, los Rams, jugaba en su propio campo y ganó el partido ante los Cincinnati Bengals por 23 a 20. Fue la primera vez en la historia de la NFL que un equipo ganó el Super Bowl jugando en su propio estadio. Ese mismo recinto, que fue diseñado para el fútbol americano con un campo de 91 por 43 metros, tuvo que ser modificado para poder albergar el fútbol de once, cuyo reglamento exige una superficie de 105 por 68 metros. La FIFA requirió que se ampliara el terreno de juego, lo que implicó elevar el campo, eliminar varias filas de asientos y reformar la zona perimetral. El primer partido de fútbol en el estadio fue en agosto de 2022, con la Leagues Cup Showcase, y el primer gol lo marcó el serbio Dejan Joveljić del LA Galaxy. La Copa de Oro de la Concacaf de 2023 trajo la final al SoFi, con México venciendo a Panamá 1 a 0 ante 72.963 espectadores, el récord de asistencia para un partido de fútbol en el recinto.
Para el Mundial de 2026 el estadio se presentará como «Los Angeles Stadium», denominación genérica impuesta por la FIFA para evitar la presencia de patrocinadores privados durante el torneo. Acogerá ocho partidos: cinco de fase de grupos, uno de dieciseisavos de final y dos encuentros de ronda eliminatoria, entre ellos dos partidos de la selección de Estados Unidos. El campo habitual de césped sintético se ha reemplazado por hierba natural, y dado que el techo translúcido solo deja pasar el 65 por ciento de la luz solar, el estadio utiliza sistemas de iluminación artificial especialmente diseñados para favorecer el crecimiento del césped.
Después del Mundial, el estadio tiene reservada otra cita histórica: en 2028 acogerá las ceremonias de apertura y clausura de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, lo que lo convertirá en uno de los escenarios más solicitados del deporte mundial durante esta década.