Sede del Mundial 2026
📍 Toronto (Ontario) · Canadá
Toronto es la ciudad más grande de Canadá, un mosaico de culturas y lenguas que convierte sus calles en una muestra viva de cómo puede coexistir el mundo entero en un solo lugar. Y en esa ciudad, a orillas del lago Ontario, en el área conocida como Exhibition Place, se levanta el BMO Field: un estadio que nació pequeño, creció con ambición y se ha ido reinventando hasta convertirse en uno de los escenarios del Mundial de 2026. Su historia es, en muchos sentidos, la historia del propio fútbol en Canadá: un deporte que durante décadas vivió a la sombra del hockey y el béisbol y que hoy, por primera vez, ocupa el centro de la escena.
El terreno donde se asienta el BMO Field tiene su propia historia antes de que existiera el estadio. Allí se encontraba el Exhibition Stadium, un recinto polideportivo que albergó durante años a los Toronto Argonauts de fútbol canadiense, a los Toronto Blue Jays de béisbol y al Toronto Blizzard de fútbol soccer. Ese viejo estadio fue demolido en 1999, dejando el solar libre para lo que vendría después. La decisión de construir un nuevo recinto en ese mismo lugar estuvo ligada a dos acontecimientos concretos: la concesión a Toronto de varios partidos de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA de 2007, y la creación del Toronto FC, el primer club canadiense en ingresar a la Major League Soccer. El nuevo estadio debía ser, desde el primer día, la casa de ambos proyectos. Las obras comenzaron en 2006 y la firma de arquitectura Brisbin Brook Beynon diseñó un recinto modesto pero funcional, con una inversión inicial de 44 millones de dólares y capacidad para algo más de 20.000 espectadores.
El 28 de abril de 2007, el BMO Field abrió sus puertas con un partido de liga entre el Toronto FC y el Kansas City Wizards. El equipo local perdió 0 a 1, con gol de Eddie Johnson al minuto 81, ante 20.148 espectadores. No fue la inauguración soñada en cuanto al resultado, pero la asistencia dejó claro que Toronto tenía ganas de fútbol. El estadio tomó su nombre del Banco de Montreal, conocido por sus siglas en inglés como BMO, que adquirió los derechos de denominación como patrocinador. Pocos meses después, en el verano de ese mismo año, el estadio albergó su primer gran evento internacional: doce partidos de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA, incluida la final y el partido por el tercer puesto, lo que le dio una exposición internacional antes incluso de haber cumplido su primer año de vida.
Uno de los debates más tempranos sobre el recinto tuvo que ver con su superficie de juego. El estadio inauguró con césped artificial, una decisión que recibió críticas inmediatas de jugadores y entrenadores. En 2009, el Ayuntamiento de Toronto votó a favor de instalar hierba natural, pero fue la empresa gestora del estadio, Maple Leaf Sports & Entertainment, quien finalmente costeó el cambio. Antes de que la nueva superficie estuviera instalada de manera permanente, se puso un césped natural provisional para el partido amistoso de agosto de 2009 en el que el Real Madrid visitó Toronto por primera vez en su historia, venciendo al Toronto FC por 5 a 1 en un encuentro en el que debutaron Xabi Alonso y Kaká, y en el que marcaron Raúl, Cristiano Ronaldo, Benzema y Robben. Ese césped provisional fue donado después a una escuela pública de la ciudad. El pasto definitivo, de la variedad Kentucky Blue Grass, quedó instalado en la primavera de 2010 junto con un sistema de calefacción y drenaje del terreno, y el primer partido sobre él fue un derbi de la MLS entre el Toronto FC y el Philadelphia Union en abril de ese año.
El estadio fue creciendo poco a poco a través de sucesivas remodelaciones en 2010, 2014 y 2016. La intervención más importante de esa etapa fue la que se realizó entre 2014 y 2016, con una inversión de 120 millones de dólares que transformó profundamente el recinto: se amplió la grada este con un segundo nivel, tres de las cuatro gradas fueron cubiertas por un techo apoyado en pilares en las esquinas, y se modificó la configuración de los fondos para que el estadio pudiera acoger también partidos de fútbol canadiense. Gracias a esos cambios, en 2016 los Toronto Argonauts se convirtieron en el segundo equipo residente del estadio, que pasó a tener una capacidad de alrededor de 28.000 espectadores. Ese mismo año, el BMO Field acogió la Grey Cup, la final del campeonato de fútbol canadiense, consolidando su papel como el gran escenario deportivo de Toronto más allá del fútbol soccer. La MLS también le ha confiado sus momentos más importantes: el estadio ha sido sede de las finales de la MLS Cup en 2010, 2016 y 2017.
Un dato que define bien la personalidad del estadio es su localización. El BMO Field está situado en Exhibition Place, un área histórica de ferias y exposiciones a orillas del lago Ontario, a apenas unos minutos en tranvía del centro de Toronto. Es un enclave extraordinario: desde las gradas se pueden ver los rascacielos del downtown y, en días despejados, el lago se extiende hacia el sur como un mar interior. Los asientos de las tribunas son enteramente de color rojo, a excepción de diseños en blanco que forman una hoja de arce en la tribuna este, la palabra «Toronto» en la oeste y las siglas «BMO» en la sur: una declaración de identidad en la que conviven el símbolo nacional de Canadá y el orgullo local de una ciudad que siempre ha querido reivindicarse como la más cosmopolita del país.
El gran salto llegó con el Mundial de 2026. Cuando en junio de 2022 la FIFA anunció las dieciséis ciudades sede del torneo, Toronto figuraba en la lista como una de las dos únicas ciudades canadienses elegidas, junto con Vancouver. La noticia fue recibida con entusiasmo, pero también con una pregunta evidente: el BMO Field, con sus 28.000 espectadores de capacidad habitual, era con diferencia el estadio más pequeño de todos los elegidos para el torneo, y estaba lejos del mínimo exigido por la FIFA. La solución llegó en forma de una ampliación temporal ambiciosa y ejecutada en tiempo récord: 17.000 asientos adicionales, distribuidos en gradas temporales en los fondos norte y sur, que llevaron el aforo hasta los 45.000 espectadores. La remodelación, completada en marzo de 2026 con una inversión de 158 millones de dólares, incluyó además cuatro pantallas LED gigantes en las esquinas del estadio, nueva iluminación de alta calidad, un sistema de audio y vídeo renovado, vestidores nuevos y una cancha completamente reemplazada. Para el torneo, la FIFA lo denomina oficialmente «Toronto Stadium», aunque los aficionados de la ciudad seguirán llamándolo por su nombre de siempre.
Toronto albergará seis partidos del Mundial 2026: cinco de fase de grupos y uno de dieciseisavos de final. Entre ellos, el debut de la selección canadiense, la anfitriona del torneo junto con México y Estados Unidos, lo que convierte al BMO Field en el escenario de uno de los momentos más emotivos que vivirá el país en toda su historia deportiva. Para una nación que creció futbolísticamente a la sombra de sus vecinos del sur y que en 2022 se clasificó para su primer Mundial en 36 años, jugar en casa ante su propia gente es algo que va mucho más allá de un resultado.